Martes, 11 Abril 2017 10:48

La Semana Santa: El Cumplimiento de una Misión

En esta semana todos los cristianos vivimos una de las celebraciones más significativas de nuestra fe, y es la conmemoración de la Semana Santa, hecho que nos recuerda el sacrificio realizado por Jesús, quien, según la Santa Biblia, descendió de cielo y se hizo humano para cumplir la misión de “entregar su vida en sacrificio por la salvación de la humanidad”.

El observar la vida de Jesús y su compromiso por cumplir esta gran misión, nos debe invitar a todos, ya seamos creyentes, agnósticos, ateos o cualquiera que sea nuestra creencia a reflexionar profundamente sobre nuestras vidas, sobre nuestra misión por la cual existimos y en cómo vivimos nuestra vida.

Ya sea en nuestro rol de padre, madre, hijo, trabajador, vecino, integrante de una comunidad, o lo que sea, cada de nosotros tiene una misión en esta vida y está llamado a cumplirla hasta el final, tal como lo hizo Jesús. Esta misión que nos ha sido encomendada tiene como elemento común a todos el servir y hacer el bien a los demás.

Cualesquiera que sean las circunstancias y adversidades que nos afecten, ya sea que nos sintamos cansados, desanimados o quizás desilusionados ante la crítica de los demás, debemos perseverar y llevar a cabo nuestra misión. Jesús nos enseña, a través de su ejemplo, que tenemos que sobreponernos a las dificultades y seguir adelante. Esta situación la vivió Jesús, a quien el domingo de ramos lo aclamaron y el Viernes Santo le crucificaron. Pero, ¿qué hizo Él? Perdonó a todos y siguió adelante con su misión. Jesús nos invita a que nosotros hagamos lo mismo.

Si cumplimos la misión que se nos ha sido encomendada, obtendremos nuestra recompensa. Jesús la cumplió y con su resurrección logró redimirnos a todos para la vida eterna. 

Los padres que cumplen su misión de criar y educar a sus hijos sienten que han recibido su recompensa cuando los ven convertidos en hombres y mujeres de bien.

Como integrantes de la comunidad educativa del Colegio Inglés, también recibiremos recompensa por el cumplimiento de la misión que nos ha sido encomendada. Esta recompensa se verá reflejada en la formación de nuestros estudiantes y la satisfacción de nuestros apoderados al ver que sus hijos e hijas que no solamente han aprendido conocimientos académicos, sino que también han adquirido hábitos y valores que les permitirán desarrollarse como personas de bien.