Martes, 17 Abril 2018 11:40

La confianza en la capacidad de sus alumnos define a los profesores más efectivos

Con este título el Diario El Mercurio, publicó en la edición correspondiente al 1ro de abril los aspectos más relevantes de una investigación realizado con profesores destacados por la Fundación Varkey. A estos docentes se les pidió identificar las practicas que consideraban de mayor impacto en los resultados académicos y socioemocionales de sus estudiantes.

Este estudio llevado a cabo por nueve investigadores de distintas nacionalidades,  logró determinar que los buenos educadores, según José Weinstein (UDP), “tienen grandes competencias socioemocionales, como empatía, perseverancia y paciencia. Además tienen una sobresaliente motivación para educar”, poseen una clara y firme convicción que “pueden cambiar las vidas de los estudiantes con los que trabajan, abriéndoles oportunidades. Confían en los niños, pero también confían en el poder transformador de la educación. Buscan establecer un vínculo emocional y no solo centrado en el aprendizaje formal con sus alumnos, por lo que están dispuestos a innovar en la sala de clases”.

Entre los prácticas educativas más efectivas, según este grupo de docentes, se destacan el convencer a los estudiantes que pueden obtener buenos resultados, el implementar diferentes estrategias de instrucción y el enfatizar el desarrollo de habilidades no cognitivas, entre otras.

Un elemento esencial en el proceso de enseñanza aprendizaje es la confianza que los docentes deben tener en sus estudiantes. Según María Conejeros (2010) “la confianza genera un clima apto para el aprendizaje, para el diálogo, para resolver conflictos y problemas, para motivar a seguir aprendiendo e innovando. La confianza da seguridad al docente y al estudiante, facilita la comunicación y la intersubjetividad entre actores”.

En cambio la desconfianza entre docente y alumno, genera temores y ansiedades afectando la relación del educador y aprendiz. La ruptura de esta relación inevitablemente afectará el proceso de enseñanza aprendizaje y por lo tanto, impactará negativamente en el aprendizaje de los estudiantes.

La confianza es fundamental en la relación con los estudiantes: sin ella, no se tiene acceso a su mundo. La confianza genera compromiso mutuo, respeto y credibilidad; sólo a través de ella y del afecto es posible llegar a conocer a los estudiantes.

Un docente que posee la capacidad de generar un clima de confianza con sus alumnos, se torna cercano, inspira respeto, genera climas de aula positivos y se hace creible, tanto en lo personal como en la experticia en la enseñanza de su disciplina.  Sus acciones se caracterizan por respetar los compromiso contraídos, se interesa en conocerlos y compartir ellos, es empático, dignifica a sus estudiantes, desarrolla la autoestima y posee la capacidad de resolver los conflictos a través del diálogo.