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Domingo, 27 Mayo 2018 21:54

¿Por qué educamos?

Enrique Quintana Maldonado
Director

 Día a día más de 1500 estudiantes de entre 5 y 17 años, recorren las aulas y patios de nuestro colegio esperando ser “educados” por nosotros, sus apoderados, quienes nos los han confiado al matricularlos atraídos quizás, por el prestigio que tiene en la ciudad de Iquique el Colegio Inglés, o probablemente por la prometedora visión que, plantea el anhelo de constituirnos en una comunidad educativa que entregue una educación de excelencia académica y valórica a todos nuestros estudiantes. También es muy posible que confíe en nosotros por nuestro diario quehacer el cual hemos declarado en nuestra misión, la cual sostiene que formamos personas que utilicen al máximo sus capacidades cognitivas, afectivas, sociales y espirituales, que les permitan ser un aporte significativo a la sociedad, con énfasis en principios cristianos y en la enseñanza del idioma inglés, en un ambiente de sana convivencia.

Nuestra función principal es la educación de los estudiantes que día asisten a nuestras aulas, cabe entonces preguntarse qué entendemos por educación, qué concepción de educación nos guia en nuestro quehacer diario, tanto en las aulas como en los diversos espacios del colegio. Si nos dedicamos a buscar una definición de educación encontraremos tantas miradas como concepciones del ser humano existan. Hay miradas como la de Durkhein que sostiene que, la educación es “un instrumento mediante el cual la sociedad regenera una y otra vez las condiciones de su propia existencia”, otras plantean que la educación tiene como finalidad formar un ser social, o que la educación debe estar al servicio de la economía o del trabajo. Algunas miradas más filosóficas, como Freire, sugiere que la educación debe formar “personas capaces de transformar el mundo y ser sujetos de cambio en la sociedad”. Jacques Delors nos plantea que la educación debe desarrollar en los estudiantes el “saber a aprender, saber hacer, el saber ser y el saber convivir con los demás”, planteando que estos cuatro saberes son esenciales para los alumnos de este siglo.

Por su parte la Iglesia Metodista sostiene que, la educación debe considerar que la dimensión humana es perfectible y esta perfectibilidad se debe sustentar en una escala de valores inspirada en la fe cristiana. Bajo la premisa que el ser humano es creación de Dios y es que es un ser en tránsito por esta vida en su camino a la eternidad, busca en la educación formar personas solidarias y respetuosas, preocupadas por su prójimo y de su entorno. Con un permanente compromiso con el mensaje de Jesucristo y la firme convicción de ser sujetos que contribuyen a la construcción de una sociedad más justa. Asimismo, nuestra iglesia plantea que la educación metodista debe ser de calidad desarrollando en los estudiantes sus capacidades intelectuales, socioafectivos y espirituales de modo desarrollar en ellos las competencias que les permitan integrarse a una sociedad en constantes cambios.

En resumen, la concepción de educación de la Iglesia Metodista combina los componentes cognitivos, sicológicos, afectivos, sociales y espirituales que conforman al ser humano. A la luz de estos antecedentes, nuestro enfoque educacional debe desarrollar en nuestros alumnos todos estos aspectos, entregándoles las herramientas para que formen parte y se integren exitosamente en la sociedad que les corresponde desenvolverse.