Domingo, 17 Junio 2018 00:13

El celular en clases ¿un aliado o un enemigo del aprendizaje?

Enrique Quintana Maldonado
Director

"La tecnología forma parte de la vida de los estudiantes, no reconocer eso es ir contra la cotidianidad”. (Hugo Martínez; Director Colegium)

Recientemente un estudio sobre el uso de los celulares de los estudiantes llevado a cabo por la Universidad de los Andes, determinó que este influye negativamente en su rendimiento académico, según los investigadores estos pueden pasar hasta 8 horas de promedio conectados a su celular. Al realizar la correlación con su desempeño escolar concluyen que estos alumnos disminuyen en unas 3 décimas sus notas por una o dos horas de conexión al celular.

A la luz de los resultados cabría preguntarse; ¿deberíamos prohibir el uso de  los celulares en las salas de clases?.  La prohibición del uso de celulares es una petición constante de muchos docentes, que quizás a la luz de este estudio podrían aún más justificar su petición. Talvéz podríamos seguir el ejemplo de Francia que a través de un proyecto de ley busca prohibir que los estudiantes lleven sus celulares al colegio. Los parlamentarios chilenos, por su parte, también han hecho eco de este tema y recientemente han ingresado una iniciativa similar al Congreso.

Cabe preguntarse ¿será prohibir la mejor medida? o ¿se debería buscar nuevas estrategias didácticas que permitan utilizar el celular en beneficio del aprendizaje de los estudiantes?.

Según datos del SIMCE, el 77% de los estudiantes de segundo medio posee celular con acceso a internet; un 48% de ellos sostiene que los utiliza para entretenerse en clases, a pesar de las prohibiciones de los docentes.

Nuestros estudiantes, llamados la generación Z, nacieron en la era de los smartphones y la conectividad, el celular es parte de su implementación básica para  ir al colegio, tal como lo son sus cuadernos y lápices, es un implemento más de sus útiles escolares. Si no llevan su celular se sienten desconectados de este mundo.

La solución no pasa por prohibir el uso, sino que se debería aprovechar esta tecnología  y ponerla al servicio del proceso de enseñanza aprendizaje. El celular debería constituirse en una herramienta más, tal como lo son los libros, los mapas o dicccionarios.

El uso del celular puede ser positivo o negativo para el aprendizaje como cualquier otro elemento pedagógico, sino es utilizado correctamente. Su uso debe estar condicionado según las actividades planificadas para el logro de objetivos de aprendizaje.

Los celulares modernos, tienen la capacidad para instalarles un sinnúmero de aplicaciones que perfectamente pueden ser utilizadas al servicio del aprendizaje, como por ejemplo: Dicionarios, traductores, calculadoras científicas, mapas, por mencionar algunos, sólo hay que atreverse a explorar para descubrir los que muchísimos más.

Surge entonces, el desafío para aquellos docentes que lo ven como una amenaza en convertir al celular en una herramienta al servicio del proceso de enseñanza aprendizaje. Es la oportunidad para incorporar esta tecnología y realizar clases más acordes a los requerimientos de esta nueva generación de alumnas y alumnos. La brecha generacional no debe ser un obstáculo, al contrario debe ser una oportunidad para atreverse a generar cambios en las prácticas pedagógicas.