Imprimir esta página
Miércoles, 12 Octubre 2016 17:31

La Felicidad en nuestra Comunidad Educativa

"Cuando fui a la escuela, me preguntaron qué quería ser de mayor. Yo respondí: “feliz”.   Me dijeron que yo no entendía la pregunta, y yo les respondí que ellos no entendían la vida".

John Lennon

El viernes pasado con motivo del Jeans Day, noté que en la expresión de las caras de nuestros estudiantes irradiaban felicidad.  Mientras los observaba en su ingreso al colegio los notaban más felices que en otras ocasiones. No tengo claro que factores pudieran haber influido, pensé “será que se sienten más libres al venir sin su uniforme, usar zapatillas de colores y jeans en vez de su tradicional buzo”.

Entonces me surgió la idea de escribir en esta ocasión sobre la felicidad en nuestra comunidad educativa.  Un tema no ajeno a nuestras vidas y objeto de estudio de la filosofía que plantea que el fin supremo del hombre es la felicidad. Además, la religión nos invita a ser felices proyectando nuestra vida en la eternidad.

Me surge entonces la pregunta: ¿son felices nuestros estudiantes en nuestras clases? ¿Somos felices quienes diariamente tenemos la responsabilidad de educar a nuestros estudiantes? ¿somos una comunidad educativa feliz? ¿será descabellado pensar en que toda nuestra comunidad se sienta o sea feliz?

La felicidad la tenemos todos dentro de nosotros, la tenemos atesorada en nuestro interior. El primer paso para ser una comunidad feliz, es ser conscientes de nuestra felicidad interior y que es necesario liberarla hacia los demás.  Requerimos liberar nuestra felicitad y compartirla con los demás, este debe ser un acto consciente y de decisión propia, algo que nadie puede  hacer por nosotros, por lo tanto ser felices es una decisión, es un compromiso que podemos hacer nosotros mismos. No esperar que el otro se manifieste primero, sino yo me manifiesto feliz y comparto con el otro mi felicidad.

Necesitamos la felicidad para construir un mundo mejor, un mundo más justo, un mundo en paz y estos se empiezan a construir con el aporte de cada uno de nosotros.

Nuestro colegio es un lugar donde podemos ser felices, donde podemos compartir nuestra felicidad, donde podemos aprender a ser felices y enseñar a nuestros estudiantes a ser felices. No solo debemos enseñar conocimientos, sino también actitudes y entrenar capacidades para pensar, sentir y ver la vida con otros ojos, con los ojos de la felicidad.

Les invito a cada uno a demostrar que somos felices, irradiando nuestra felicidad hacia nuestros estudiantes y hacer que ellos también puedan sentir esta felicidad. Si somos profesores que amamos nuestra profesión, siempre seremos maestros felices porque sentimos que nuestra vida tiene sentido.  Sentido que se fortalece día a día en la relación con nuestros alumnos y alumnas que aprenden de nosotros no solo contenidos, sino que aprenden valores y actitudes que les permitirán ser personas plenas y que buscarán construir un mundo más justo y mejor.